Casas de colores, desembarcos imperiales, sidra fresca y callejuelas con alma marinera. Todo lo que necesitas para exprimir tu escapada.
Tazones es uno de esos pueblos de la costa asturiana (perteneciente al concejo de Villaviciosa) que parece sacado de una postal. Su estructura urbana se divide en dos barrios colgados sobre un valle verde que desemboca en el mar: San Roque y San Miguel.
Lo primero que te atrapará al bajar por su calle principal es la explosión cromática de sus fachadas. Las antiguas viviendas de pescadores, decoradas con colores vivos, contrastan con el verde de las laderas y el gris del Cantábrico. Al final de la bajada te espera el puerto pesquero, un rincón con solera donde las barcas de colores flotan al ritmo de las mareas.
El toque histórico: Tazones fue el primer puerto en suelo peninsular que pisó el emperador Carlos V en 1517 en su primer viaje desde Flandes para tomar posesión de la corona. Cada mes de agosto, el pueblo conmemora este hecho histórico con una recreación de su desembarco.
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Si dispones de medio día extra, los alrededores de Tazones guardan tesoros geológicos y paisajísticos de primer nivel que complementan perfectamente la visita urbana.
Puedes subir al faro caminando desde el pueblo a través de senderos rodeados de eucaliptos y prados verdes, o bien en coche. Las vistas de la costa acantilada desde arriba son de infarto, especialmente al atardecer.
En el acantilado de la playa de Tazones, justo cuando baja la marea, es posible observar huellas tridáctilas de dinosaurios bípedos y cuadrúpedos fosilizadas hace millones de años. Es un plan excelente si viajas en familia.
Tazones tiene un hándicap muy real: las calles del núcleo urbano son peatonales y extremadamente estrechas. Intentar bajar en coche hasta el puerto en temporada alta o fines de semana es una trampa mortal para los nervios (y para los retrovisores de tu coche).
La recomendación obligatoria de los locales es utilizar el aparcamiento público habilitado en la entrada alta del pueblo. Desde ahí, la bajada a pie hasta el puerto toma apenas unos 10 minutos por una cuesta pavimentada rodeada de verde. Eso sí, prepárate para la subida a la vuelta.
Truco experto: Si viajas con personas con movilidad reducida o carritos de bebé pesados, intenta llegar a primera hora de la mañana (antes de las 10:30 h) para apurar las pocas plazas de aparcamiento cercanas o permitir la bajada puntual de pasajeros antes de estacionar arriba.
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